MARIE CURIE ""LA MUJER DE NEGRO"""

Marie Curie.  conocida como la mujer de luto.
MARIE CURIE Y SU ESPOSO PIERRE CURIE.

Hija de un profesor de Matemáticas y de Física por parte de padre y de una profesora de música, el matrimonio tendría cinco hijos. La madre de Marie abandonaría muy pronto a su hija. Víctima de la tuberculosis y sabedora de su capacidad de contagio nunca quiso abrazar ni besar a sus hijos. Que mayor castigo hay para una madre que el no poder abrazar a sus hijos?. Murió cuando Maria tenía tan solo 14 años.
Y es que la vida de Marie Curie tuvo muchos tropiezos debido a las ideas estrechas de la época en la que no se consideraba que las mujeres debían educarse, asistir a la universidad, tener altos puesto o ejercer su sexualidad.

Marie y Pierre Curie. en el laboratorio.
MUERTE DE PIERRE CURIE

Pero la dicha le fue esquiva al matrimonio Curie y un mal día, el 19 de Abril de 1906 Pierre fue atropellado por un coche de caballos falleciendo en el acto. Desde aquel malogrado día nuestra protagonista sería llamada "la mujer de negro", siempre, siempre iría vestida de luto en honor a su marido. Jamás se lo quitaría.
Desde el momento en que tomó conciencia de las tres palabras “Pierre está muerto”, cayó para siempre sobre sus hombros una capa de soledad y de misterio. Ese día de abril, Madame Curie se convirtió no sólo en una viuda sino también en una mujer triste e irremediablemente solitaria”. Eve Curie
A pesar de la falta de su marido la Curie siguió trabajando con mayor avidez si cabe y consigue un gramo de Radio metálico en 1910. A resultas de ello obtiene su segundo Premio Nobel pero esta vez de Química.

Marie siguió investigando.
MARIE BUSCA REFUGIO EN EL LABORATORIO.

 «Querido Pierre, a quien nunca volveré a ver aquí, quiero hablarte en el silencio de este laboratorio, donde no pensaba que tendría que vivir sin ti. Y, antes, quiero recordar los últimos días que vivimos juntos». Con estas palabras abre Marie Curie la entrada de su diario (30 de abril de 1906) en la que recoge el terrible pesar por la muerte accidental de su marido Pierre, con quien había compartido pasión científica y descubrimientos cruciales acerca de la radiactividad, por los que fueron galardonados con el Premio Nobel de Física. El desgarro por la pérdida del ser más querido, pero también la evocación de los momentos de plenitud personal y científica, los rigores de la competencia académica o la forma de encajar esos elementos en su condición de mujer .
Marie Curie se le ocurre instruir a 200 radiólogos para con ambulancias acudir al frente y hacer placas de Rayos X. Ni que decir tiene que fueron todas ellas mujeres. Las 200 primeras radiólogas de la Historia. Y Marie, al frente de su ambulancia siempre, siempre vestida de negro. "Le pettite Curie" le llamaban a su ambulancia.

Marie se reconforta en el laboratorio.
LA PERDIDA DE PIERRE.

"Me es imposible expresar la profundidad e importancia de la crisis que trajo a mi vida la pérdida de quien había sido mi más cercano compañero y mejor amigo a si se expresaba en su diario. Destrozada por el impacto, no me sentí capaz de afrontar el futuro. No podía olvidar, sin embargo, lo que  mi esposo solía decir a veces, que, incluso desprovista de él, debía continuar mi trabajo” (Autobiografía de Marie Curie)
Dos días más tarde la nostalgia de sus mejores momentos compartidos inundaba el cuaderno. Recuerda la felicidad que sentían cuando se tumbaban en la cama “abrazados el uno al otro” y le confiesa que aún no ha asumido del todo su partida: “A veces tengo la absurda idea de que vas a volver. ¿No tuve ayer la absurda idea de que eras tú cuando oí cerrarse la puerta de la calle?”


El matrimonio Curie.
MARIE EMPIEZA SU DIARIO.

Transcribió durante casi un año los sentimientos que no mostraba a los demás. Sus páginas eran el vínculo que la mantenía unida a Pierre, la terapia que la ayudaba a lidiar con la tragedia. Le escribía como si estuviese presente. Esto podría resultar curioso si no fuese porque se sabe que los Curie, y Pierre de forma especial, creían en el espiritismo. Puede que ella pensase que mediante el cuaderno establecía una cierta comunicación con él o puede que, simplemente, se dirigiese a él de esta forma para sentirlo más cerca.

Marie Curie en la soledad.
EL FUNERAL DE PIERRE.

La sección del diario que describe el funeral es conmovedora. Marie le asegura que se celebró en la intimidad, con sencillez, que evitó “el ruido y las ceremonias que detestabas”:
“Puse la cabeza sobre [el ataúd]… Te hablé. Te dije que te amaba y que siempre te había amado con todo mi corazón… Me pareció que este frío contacto de la frente con el ataúd me transmitía algo, algo así como la tranquilidad y la intuición de que todavía, encontraría el coraje necesario para vivir. ¿Era una ilusión o una acumulación de energía que procedía de ti y que se condensó en el ataúd cerrado y que me transmitiste… como un acto de caridad?”
“Yo no les permití cubrirlo [el ataúd] con el horrible paño negro. Lo cubrí con flores y me senté junto a él“.
Cuando tomaron el cuerpo para enterrarlo en Sceaux, se horrorizó al pensar que  le introducirían en un hoyo profundo.
“Llenaron la tumba y pusieron gavillas de flores. Todo ha terminado, Pierre está durmiendo su último sueño bajo la tierra, esto es el final de todo, todo, todo”.

Marie Curie en un congreso.
MARIE, LLEVA SU DUELO AL LABORATORIO.

El domingo después del funeral, cambió de actitud y se aisló de la compañía de su familia y amigos en el laboratorio. Lo convirtió en su refugio. Era el lugar donde había estrechado sus vínculos con Pierre, donde habían aprendido a complementarse. Cuando pasaba junto a ella, le acariciaba el pelo y la consolaba en los días terribles en los que, víctima de un agotamiento nervioso, dejaba caer al suelo los destilados, fruto de meses de trabajo. Entre aquellas paredes le sentía más cercano que en cualquier otro sitio, pero al mismo tiempo su desolación era más profunda.

Marie Curie con profesores.
MARIE EN EL SILENCIO DEL LABORATORIO .

“El domingo por la mañana después de tu muerte, fui al laboratorio con Jacques… Quiero hablarte en el silencio de este laboratorio, en el que no creía que pudiera vivir sin ti.” “Traté de hacer una medición para un gráfico en el que habíamos colocado algunos puntos, pero… me fue imposible continuar… El laboratorio poseía una tristeza infinita y parecía un desierto. Hay momentos en que parece que no siento nada y que puedo trabajar y entonces vuelve la angustia.”
En el laboratorio se impuso una tarea prioritaria: dejar constancia para la posteridad de los logros de Pierre. Para ello, se centró en la investigación en substancias radiactivas verificando algunos de los hallazgos de su marido y terminó el libro que este había dejado a medias negándose a que se le atribuyera mérito alguno por el mismo.

Marie Curie con su hija Eva Curie.
" SOLO VIVO PARA TU RECUERDO Y PARA QUE TE SIENTAS ORGULLOSA DE MI"

Cada texto del diario evidencia su profundo dolor. Incluso la primavera era una amenaza, un insulto a su sentimiento de pérdida. “Quiero decirte que ya no me gustan el sol y las flores; su vista me hace sufrir. Me siento mejor en los días sombríos, como el de tu muerte, y si no odio el buen tiempo, es porque mis hijas lo necesitan… Me paso los días en el laboratorio, eso es lo único que sé hacer…Estoy mejor allí que en cualquier otro sitio” y “Nunca seré capaz de reír sinceramente hasta el fin de mis días”. Empezó a contemplar su propia muerte como una liberación. “Ando como si estuviera hipnotizada sin prestar atención a nada. No me mataré, no deseo ni siquiera suicidarme. Pero entre tantos vehículos, ¿no habrá alguno que me permita compartir la suerte de mi amado?” Le confesó que “la casa, las niñas y el laboratorio son mis constantes preocupaciones”.

Marie Curie con sus hijas Irene y Eve.
SE AVERGÜENZA DE SONREÍR.

La herida permanecía abierta. No se trataba únicamente del vacío que hubiera dejado, la culpabilidad agudizaba el sufrimiento y era tan honda que incluso se avergonzaba de sonreír ante alguna expresión graciosa de sus hijas. Se castigaba por no haber ido al laboratorio con Pierre cuando se lo pidió aquella última mañana. Su respuesta brusca y desagradable, le causaba una angustia inmensa:
“Cuando te fuiste, lo último que te dije no fue una frase de amor y ternura… Nada ha perturbado más mi tranquilidad”.

Marie Curie impartiendo clases.

MARIE PROHÍBE QUE SE MIENTE A PIERRE. 

Las niñas lloran mucho en casa, y luego se van a jugar con sus amiguitos. al principio la pequeña tenía miedo de hablar de su padre”.
Marie nunca permitió que se volviera a nombrar a Pierre. Fue gracias a su abuelo el  que las niñas conocieron mejor a su padre, gracias a las historias y anécdotas que les explicaba cuando se ausentaba Marie.  Esta, inmersa en su calvario personal, no fue consciente del dolor que sentía Irène ni hasta qué punto le había sobrepasado la situación. No le otorgó ninguna importancia a la ansiedad y la angustia que embargaban a la niña cada vez que su madre salía a la calle, ni a las noches que se despertaba con pesadillas preguntando (mamá) no está muerta también? .  “No habla de su padre… Ya no parece pensar en ello, pero preguntó por la foto de su padre que habíamos quitado de la ventana del dormitorio”
En casa, todo les recordaba a Pierre por lo que la familia en pleno decidió mudarse a Sceaux, cerca de las tierras donde había crecido Pierre. En el nuevo hogar, que no entusiasmaba a Marie, podrían disfrutar del aire libre. Su abuelo cultivaría un jardín y las niñas tendrían su propio parque infantil. Todavía estaba aturdida por la pérdida pero el traslado fue un paso necesario.

Marie Curie infatigable siempre en la soledad de su laboratorio.
LE COMUNICA A SU MARIDO QUE LA HAN NOMBRADO SU SUCESORA.

Casi un mes después de la muerte de su marido, Marie escribió en su diario que había sido nombrada oficialmente su sucesora. No hubo más entradas en el diario entre junio y noviembre.
“Me han propuesto que ocupe tu lugar, Pierre mío… He aceptado. No sé si es bueno o malo. Tú me decías a menudo que te habría gustado que diera un curso en la Sorbona. Además, me gustaría al menos hacer un esfuerzo para continuar tu trabajo. A veces me parece que esa es la manera en que me resultará más fácil vivir; otras me parece que estoy loca por llevarlo a cabo.”

Academia Sueca.
EL PRIMER DIA DE CLASE QUE IMPARTE  MARIE.

La clase de Marie empezaba a la una y media de la tarde pero a las diez de la mañana del 5 de noviembre de 1906, cientos de personas ya hacían cola delante de la puerta de la sala de conferencias de Física de la Sorbona.
Las puertas de la sala de una capacidad para ciento veinte personas, se abrieron a la una y cuarto de la tarde. Cientos de personas se precipitaron al interior.  Entre ellas dos invitados de excepción, el doctor Eugène Curie e Irène. La niña, agarrada a la mano de su abuelo, había querido asistir a ver a su adorada madre.
La multitud tenía la vista puesta en dos grandes portones de entrada situados delante de la sala, detrás del banco rectangular en el que Pierre daba clase y mostraba sus experimentos. Esperaban una entrada triunfal que no se dio. La entrada de Marie pasó desapercibida en un principio puesto que entró por una puerta del fondo. La audiencia no irrumpió en aplausos  hasta que su figura vestida de negro llegó a la mesa. Cuando cesó la ovación, Marie empezó a hablar con voz fría, sin rastro alguno de emoción.

Marie Curie y Einstein.
MARIE RETORNA EN EL MISMO SITIO QUE SU MARIDO DEJO SU CLASE.

Su clase comenzó en el sitio exacto en que la había dejado Pierre. Pero pocos fueron quienes repararon en ello. La profesora Curie fue seca y distante, pero la verdadera Marie lo vivió de una manera muy intensa. Las pruebas, una vez más, están en el diario: 
“Ayer di mi primera clase en sustitución de mi Pierre. ¡Qué pena y qué desesperación! Te habría encantado verme de profesora de la Sorbona y yo misma la habría dado gustosamente para ti, pero darla en tu lugar, Pierre mío, nadie podría soñar nada más cruel. Cómo sufrí con ello y qué deprimida estoy. Pienso de veras que ha desaparecido toda mi voluntad de vivir y no me queda nada más que el deber de criar a mis hijas y la voluntad de continuar el trabajo que he aceptado. Es posible que también el deseo de demostrar al mundo y sobre todo a mí misma que aquello que tú amabas tanto tiene algún valor real.
También tengo la vaga esperanza, pero ¡ay! muy vaga, de que quizá tú conozcas mi triste vida y el esfuerzo y que estés agradecido, y de que yo te encuentre quizá más fácilmente en el otro mundo si existe… Esa es ahora la única preocupación de mi vida. Ya no puedo pensar en vivir para mí, ni quiero ni puedo, ya no me siento viva ni joven, ya no sé qué es la alegría y ni siquiera el placer. Mañana cumpliré 39 años…


Marie Curie la primera mujer en obtener un Nobel.
SE PREPARA PARA IMPARTIR EL CURSO EN LA SORBONA.

La clase de Marie empezaba a la una y media de la tarde pero a las diez de la mañana del 5 de noviembre de 1906, cientos de personas ya hacían cola delante de la puerta de la sala de conferencias de Física de la Sorbona. Los motivos que movilizaron a tal cantidad de asistentes fueron diversos: la búsqueda de conocimiento, el apoyo personal y profesional, las reticencias respecto a las mujeres como docentes o la contemplación de un drama. Algunos imaginaban una Marie Curie destrozada que entre sollozos dedicaría unas emotivas palabras a Pierre. Individuos que desconocían por completo el carácter de la física que ya se había construido una máscara de frialdad para enfrentarse al mundo.

El apellido Curie Irene Marie y Eve.
PRIMERA CLASE . SUSTITUYE A SU MARIDO

Su clase comenzó en el sitio exacto en que la había dejado Pierre. Pero pocos fueron quienes repararon en ello. La profesora Curie fue seca y distante, pero la verdadera Marie lo vivió de una manera muy intensa. Las pruebas, una vez más, están en el diario:
“Ayer di mi primera clase en sustitución de mi Pierre. ¡Qué pena y qué desesperación! Te habría encantado verme de profesora de la Sorbona y yo misma la habría dado gustosamente para ti, pero darla en tu lugar, Pierre mío, nadie podría soñar nada más cruel. Cómo sufrí con ello y qué deprimida estoy. Pienso de veras que ha desaparecido toda mi voluntad de vivir y no me queda nada más que el deber de criar a mis hijas y la voluntad de continuar el trabajo que he aceptado. Es posible que también el deseo de demostrar al mundo y sobre todo a mí misma que aquello que tú amabas tanto tiene algún valor real.
También tengo la vaga esperanza, pero ¡ay! muy vaga, de que quizá tú conozcas mi triste vida y el esfuerzo y que estés agradecido, y de que yo te encuentre quizá más fácilmente en el otro mundo si existe… Esa es ahora la única preocupación de mi vida. Ya no puedo pensar en vivir para mí, ni quiero ni puedo, ya no me siento viva ni joven, ya no sé qué es la alegría y ni siquiera el placer. Mañana cumpliré 39 años…”

Irene y Eva las hermanas Curie.
LA HERIDA PERMANECE ABIERTA.

No se trataba únicamente del vacío que hubiera dejado, la culpabilidad agudizaba el sufrimiento y era tan honda que incluso se avergonzaba de sonreír ante alguna expresión graciosa de sus hijas. Se castigaba por no haber ido al laboratorio con Pierre cuando se lo pidió aquella última mañana. Su respuesta brusca y desagradable, le causaba una angustia inmensa:
“Cuando te fuiste, lo último que te dije no fue una frase de amor y ternura… Nada ha perturbado más mi tranquilidad”.

Marie Curie en España.

MARIE RECONOCE QUE PIERRE NO VOLVERÁ.

A mediados de junio sucedió lo que en un momento u otro tenía que ocurrir. Marie reconoció al fin que Pierre no volvería nunca más. Esa noche le pidió a Bronia que la acompañase  a su dormitorio. Tomó un paquete de la alacena y lo abrieron entre ambas. Su interior contenía un paño blanco que envolvía las ropas que llevaba Pierre el día de su muerte. Estaban todas manchadas de sangre y barro seco. Con un par de tijeras Marie comenzó a destrozarlas y a arrojarlas al fuego. Hasta que se detuvo de pronto al encontrarse algunos fragmentos de tejido cerebral. No pudo seguir y deshaciéndose en lágrimas, empezó a besarlas. Bronia tomó el relevo y no permitió que su hermana se viniese abajo. Agarró las tijeras y prosiguió cortando y quemando los restos de ropa. Era necesario empezar una nueva etapa y Marie tomó esa determinación, se concentraría en su familia remanente y en la ciencia. Pero la alegría tardaría mucho tiempo en regresar a su rostro.

Madrid recibe a Marie Curie.

MARIE PONE EN PELIGRO SU REPUTACIÓN.
Cinco años más tarde, Marie abandonó el luto. Mantuvo un romance con el exalumno y colaborador de su marido Paul Langevin que le acarreó situaciones dolorosas y desagradables, como el chantaje por parte de la mujer de Langevin de publicar las cartas que le había robado. Se puso en entredicho su reputación, fue denostada por la prensa y atacada por antiguos amigos de Pierre y enemigos propios que le solicitaron que abandonase Francia. Incluso la concesión de su segundo Premio Nobel se vio ensombrecida por este asunto. Por fortuna, personas como el hermano de Pierre o algunos de sus colegas, siempre permanecieron a su lado. Su dolencia renal se agravó y fue llevada al hospital 18 días después de la conferencia del Nobel. Mientras guardaba reposo aislada del mundo, cayó en una profunda depresión. Sentía que había deshonrado el nombre de Curie.

Marie Curie es recibida por el Rey Alfonso XIII.
Marie Curie.

Finalmente, a principios de diciembre de 1912, retomó su trabajo experimental. Su relación amorosa con Langevin había terminado y abandonó definitivamente el “Maria Slodowska” que había empleado de forma ocasional aquel último año, con el consiguiente disgusto de Irène. A partir de entonces, tal y como figura en el libro de homenaje a su marido.
 “La radiologie et la guerre”, volvió a firmar y sentirse la “Señora de Pierre Curie”.

Marie Curie en USA.
Marie  recupera el apellido de su marido. 

Finalmente, a principios de diciembre de 1912, retomó su trabajo experimental. Su relación amorosa con Langevin había terminado y abandonó definitivamente el “Maria Slodowska” que había empleado de forma ocasional aquel último año, con el consiguiente disgusto de Irène. A partir de entonces, tal y como figura en el libro de homenaje a su marido.
 “La radiologie et la guerre”, volvió a firmar y sentirse la “Señora de Pierre Curie”.

Marie Curie segun Philip Steele.
 Marie Curie Muerte.

Un 4 de Julio del año 1934 su médula espinal no pudo más y murió de leucemia no sin antes haberse quedado ciega. Fue el desenlace natural de la manipulación de la radioactividad. Sencillamente su descubrimiento la mató pero al fin y a la postre salvaría millones y millones de vidas gracias a su trabajo, abnegado esfuerzo, dedicación, sacrificio y muerte.

Al final de su diario, Marie Curie ha crecido de una viuda triste y lamentable para una mujer fuerte e independiente, dispuesto a continuar la obra de su marido comenzó.


LIBRO DE MARIE CURIE ESCRITOS BIOGRAFICOS.

«Querido Pierre, a quien nunca volveré a ver aquí, quiero hablarte en el silencio de este laboratorio, donde no pensaba que tendría que vivir sin ti. Y, antes, quiero recordar los últimos días que vivimos juntos». Con estas palabras abre Marie Curie la entrada de su diario (30 de abril de 1906) en la que recoge el terrible pesar por la muerte accidental de su marido Pierre, con quien había compartido pasión científica y descubrimientos cruciales acerca de la radiactividad, por los que fueron galardonados con el Premio Nobel de Física. El desgarro por la pérdida del ser más querido, pero también la evocación de los momentos de plenitud personal y científica, los rigores de la competencia académica o la forma de encajar esos elementos en su condición de mujer son algunas de las facetas que reflejan los extraordinarios escritos reunidos por vez primera en el presente volumen, entre los que descuellan la biografía que escribió sobre su marido y una extensa semblanza autobiográfica, así como las notas de laboratorio redactadas en los años del descubrimiento del radio y el polonio, además de secciones de su diario personal. Estas piezas componen una suerte de «Curie confidencial» que nos permite conocer de primera mano, desde la inmediatez y la intimidad personales, algunos episodios decisivos de la ciencia del siglo XX, y adentrarnos en los anhelos, conquistas y sentimientos de una mujer pionera en casi todos los frentes. Una vida y una vocación a través de su propia voz. (Selección y prólogo de Xavier Roqué.)


EVE CURIE ESCRITORA .

Cuando yo nací, mi madre tenía treinta y siete años. Cuando estuve en la edad de conocerla bien, era una anciana ilustre. Y no obstante, fue "la ilustre investigadora" lo que más me extrañó de ella, sin duda alguna porque la idea de serlo no ocupaba el espíritu de María Curie. En cambio, me parece haber vivido siempre al lado de la estudiante pobre y soñadora que fue María Sklodowska, mucho antes de que yo viniera al mundo.

Fotografía que llevo Pierre Curie en la cartera, decía cuando la mostraba
¡ la pequeña estudiante !
En el instante mismo de su muerte, María seguía pareciéndose a aquella joven. Una tenaz, brillante y larguísima carrera no había logrado engrandecerla, disminuirla, santificarla o envilecerla. En su último día era todavía dulce, obstinada, tímida, curiosa de todos las rolan, como en los tiempos de sus oscuros comienzos.
Con una muerte semejante no podía infringírsele sin sacrilegio, el duelo pomposo que los gobiernos ofrecen a los grandes personajes. María tuvo en un cementerio silvestre, entre las flores del estío, un entierro silencioso y sencillo, como si la vida que terminaba semejara a tantas otras.

Universidad de Lublin Polonia.
Estatua de Marie Curie en Varsovia

Datos obtenidos.

Libro Escritos biograficos de Marie Curie.

“Marie Curie. Una biografía” Marilyn Bailey Ogilvie


Libro de Eva Curie. Cartas de Marie Curie y sus hijas.



MARIE CURIE PRIMERA MUJER QUE OBTIENE EL PREMIO NOBEL.


Maria Salomea Sklodowska. esposa de Pierre Curie. Años 1898.

Maria Salomea Skłodowska- Curie.

Nace en (Varsovia, 7 de noviembre de 1867- muere en Passy, 4 de julio de 1934), conocida habitualmente como Marie Curie,  fue una científica polaca, nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radiactividad, fue, entre otros méritos, la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades —Física y Química  y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París. En 1995 fue sepultada con honores en el Panteón de París por sus propios méritos.
Varsovia. Polonia. Casa de Marie Hoy Museo. 

Nació en Varsovia, en lo que entonces era el Zarato de Polonia, administrado por el Imperio ruso. Estudió clandestinamente en la «universidad flotante» de Varsovia y comenzó su formación científica en dicha ciudad. En 1891, a los 24 años, siguió a su hermana mayor, Bronisława Dłuska, a París, donde culminó sus estudios y llevó a cabo su trabajo científico más sobresaliente. Compartió el premio Nobel de Física de 1903 con su marido Pierre Curie y con el físico Henri Becquerel. Años después, ganó el premio Nobel de Química de 1911. Aunque era ciudadana francesa, nunca perdió su identidad polaca: enseñó a sus hijas su lengua materna y las llevaba en sus visitas a Polonia.  Nombró el primer elemento químico que descubrió, el polonio, como su país de origen.


Marie Curie con su padre y hermanas.


Sus logros incluyen el desarrollo de la teoría de la radiactividad (un término que ella misma acuñó),  técnicas para el aislamiento de isótopos radiactivos y el descubrimiento de dos elementos —el polonio y el radio—. Bajo su dirección, se llevaron a cabo los primeros estudios en el tratamiento de neoplasias con isótopos radiactivos. Fundó el Instituto Curie en París y en Varsovia, que se mantienen entre los principales centros de investigación médica en la actualidad. Durante la Primera Guerra Mundial creó los primeros centros radiológicos para uso militar. Murió en 1934, a los 66 años, en el sanatorio Sancellemoz en Passy, por una anemia aplásica causada por la exposición a la radiación por guardar tubos de ensayo con radio en los bolsillos durante la investigación  y en la construcción de las unidades móviles de rayos X de la Primera Guerra Mundial.

Władysław Skłodowski. Padres de Marie Curie. 



PADRES DE MARIE CURIE.

Władysław Skłodowski, enseñaba matemáticas y física, temas que su hija aprendió,
Cuando las autoridades rusas suprimieron la instrucción de laboratorio de las escuelas polacas, trasladó gran parte de los aparatos e instrumental a su casa, e instruyó a sus hijos en su uso. 
Bronisława, madre de Maria, administraba un prestigioso internado para niñas en Varsovia, pero renunció a su cargo después del nacimiento de su quinta hija. Murió de tuberculosis en mayo de 1878, cuando Maria tenía diez años
Junto con su hermana Helena, asistió a clases clandestinas ofrecidas en un pensionado en las que se enseñaba la cultura polaca.
Tanto la familia de su padre como la de su madre habían perdido sus propiedades y fortunas por compromisos patrióticos durante las sublevaciones nacionalistas polacas destinadas a restablecer la independencia del país (la más reciente había sido el Levantamiento de Enero de 1863-1865). Esto obligó a la generación posterior, incluidos María, sus hermanas mayores y su hermano, a una lucha difícil para salir adelante en la vida. En aquel tiempo, la mayor parte de Polonia estaba ocupada por Rusia.
Varsovia. Polonia. Marie Curie con 14 años.


Niñez de Marie Curie.

Cuando tenía diez años de edad, comenzó a asistir a la escuela internado de J. Sikorska, después asistió a un gimnasio para niñas, del que se graduó el 12 de junio de 1883 con una medalla de oro. Luego de un colapso, posiblemente debido a la depresión, pasó el año siguiente en la campiña con los parientes de su padre y en 1885 con su padre en Varsovia, donde recibió algunas tutorías. No pudo inscribirse en una institución regular de educación superior porque era mujer, así que junto a su hermana Bronisława ingresó en la clandestina «universidad flotante» (en polaco: Uniwersytet Latający), una institución patriótica de educación superior que admitía mujeres estudiantes.
Los hermanos de Marie Curie.


Fotografía de los cinco hermanos de la familia Sklodowska , de izquierda a derecha la hermana mayor Sofia, a la que llamaban Zosia y que moriría en 1876 a los catorce años de edad víctima del tifus, a continuación Hela, que se dedicaría a la música, después la pequeña de la familia, Marie, junto a ella el único varón, su hermano Josef que estudiaría medicina en Varsovia, y , finalmente, Bronislawa, a la que llamaban cariñosamente Bronia y estudiaría medicina en París.
Varsovia. Polonia.  Marie Curie año 1892.

VARSOVIA TRABAJANDO COMO INSTITUTRIZ.

Hizo un acuerdo con su hermana Bronisława: la iba a ayudar financieramente durante sus estudios de medicina en París a cambio de una asistencia similar dos años más tarde.  Debido a esto, Maria tomó una posición como institutriz: primero como profesora particular en Varsovia, luego —durante unos dos años— como institutriz de una familia terrateniente en Szczuki, los Żorawski, quienes eran familiares de su padre.  Mientras trabajaba para esta familia, se enamoró de uno de los jóvenes, Kazimierz Żorawski, futuro matemático. Sus padres rechazaron la idea de que se casara con un pariente pobre, y Kazimierz fue incapaz de oponerse a ellos.  Según Giroud, esta relación frustrada fue trágica para ambos. Kazimierz obtuvo el doctorado y continuó una carrera académica como matemático, convirtiéndose en profesor y rector de la Universidad de Cracovia. Aun así, ya anciano y profesor de matemáticas en la Universidad Politécnica de Varsovia, se sentaba contemplativamente ante una estatua de Maria Skłodowska que había sido erigida en 1935 frente al Instituto del Radio que ella había fundado en 1932.

Casa museo de Marie Curie en Varsovia. Polonia
VARSOVIA.

A principios de 1890, Bronisława —quien unos meses antes se había casado con Kazimierz Dłuski, un médico y activista político y social polaco— invitó su hermana a unírseles en París. Esta se negó porque no podía pagar la matrícula universitaria; le llevaría un año y medio más reunir los fondos necesarios. Fue ayudada por su padre, que pudo asegurarse una posición más lucrativa de nuevo. En todo ese tiempo Maria siguió aprendiendo, leyendo libros, intercambiando cartas e instruyéndose a sí misma.  A principios de 1889 regresó a la casa de su padre en Varsovia. Siguió trabajando como institutriz y permaneció allí hasta finales de 1891. También continuó estudiando en la «universidad flotante» e inició su formación científica práctica (desde 1890 hasta 1891) en un laboratorio químico en el Museo de Industria y Agricultura.


Pierr Curie.
PARIS.

A finales de 1891, se dirigió a Francia.  En París, Maria (o Marie, como sería conocida en ese país) pasó un tiempo en un hospedaje con su hermana y su cuñado antes de alquilar una buhardilla más cerca de la universidad, en el Barrio Latino, y prosiguió con sus estudios de física, química y matemáticas en la Universidad de París, donde se inscribió a finales de 1891.  Aunque tenía conocimientos adquiridos de manera autodidacta, tuvo que esforzarse para mejorar sus conocimientos de francés, matemáticas y física, para estar al nivel de sus compañeros.

Marie Curie con 16 años.

 Entre los estudiantes de la Facultad de Ciencias, en enero de 1895, solo había 27 mujeres.  Subsistió con escasos recursos y desmayos por el hambre. Estudiaba durante el día y daba clases por la noche, apenas ganando para su subsistencia. En 1893 recibió su licenciatura en física y comenzó a trabajar en un laboratorio industrial. Entre tanto, continuó sus estudios en la Universidad de París y fue capaz de obtener un segundo título en 1894. Para financiarse en estos estudios, aceptó una beca de la Fundación Alexandrowitch, que le fue otorgada gracias a una conocida llamada Jadwiga Dydyńska. Años más tarde, restituyó el dinero de la beca, unos 600 rublos. Durante su estancia en la capital francesa, desarrolló un especial interés por el teatro aficionado.
La Universidad de París la Sorbona.
UNIVERSIDAD DE PARÍS  LA SORBONA.

Los estudiantes de la Universidad parisiense de la Sorbona, al cruzarse en los pasillos con aquella joven polaca que se había matriculado en otoño de 1891 en la Facultad de Física, se preguntaban: "¿Quién es esa muchacha de aspecto tímido y expresión obstinada que viste tan pobremente?". Todos la miraban extrañados, con una mezcla de conmiseración y desdén. Algunos sabían que se llamaba Manya Sklodowska y la denominaban "la extranjera de apellido imposible"; otros preferían llamarla simplemente "la estudiante silenciosa". Manya se sentaba siempre en primera fila, no tenía amigos y sólo se interesaba por los libros. También llamaba la atención su hermosa cabellera de color rubio ceniza, que solía llevar recogida y semioculta. Nadie sospechaba que esa joven esquiva y austera iba a convertirse un día, bajo el nombre de madame Curie, en una mujer ilustre y una gloria nacional de Francia.

Casa Museo Varsovia Polonia.

REGRESA A VARSOVIA.

Mientras tanto, Marie regresó a Varsovia para las vacaciones de verano de 1894, donde visitó a su familia. Siguió trabajando con la ilusión de que conseguiría un puesto académico de su especialidad científica en Polonia.

Universidad de Cracovia. Polonia.

Pero la Universidad de Cracovia le negó la entrada porque era mujer. Una carta de Pierre la convenció de regresar a París para obtener un doctorado.  Para motivarla, comentó que había investigado sobre el magnetismo, recibió su doctorado en marzo de 1895 y fue promovido a profesor.

De el regalo de bodas se compraron unas bicicletas.

  El 26 de julio de 1895 se casaron en Sceaux, en una boda sencilla y sin ceremonia religiosa en la que, entre algunos amigos y la familia inmediata, les dieron algo de dinero.  Con este se compraron dos bicicletas y se pasaron todo el verano viajando por Francia con ellas, hospedándose en fondas y comiendo poco.  Marie vistió un traje azul oscuro, el mismo que durante muchos años usaría como traje de laboratorio, en lugar de un vestido blanco de novia.  Ambos compartían dos pasatiempos: largos recorridos en bicicleta y viajes al extranjero. Tiempo después, Marie dijo que había encontrado un nuevo amor, socio y colaborador científico en quien podía confiar.

Mesa de trabajo de Marie Curie.

 En 1882 Pierre fue nombrado jefe de laboratorio de la Escuela Municipal de Física y Química, institución en la que seguía trabajando cuando conoció a Marie y donde se había dedicado al estudio teórico de la simetría. En 1891 emprendió la redacción de una tesis doctoral sobre las propiedades magnéticas de diversas sustancias en función de la temperatura, tesis que presentó en marzo de 1895. Marie asistió a la lectura de la tesis y quedó impresionada; su relación con Pierre Curie duraba desde hacía ya doce meses, durante los cuales él se había mostrado más dispuesto que ella al matrimonio.

Cobertizo donde se guardaban las investigaciones.

Corría el año 1893 cuando en tan solo 3 años se licencia como no, en Físicas siendo la número uno de su promoción y como tampoco tenía otra cosa que hacer al año siguiente lo hace en Matemáticas sacándose la carrera en tan solo un año llegando a ser la número dos de su promoción. Así las cosas en 4 años dos carreras, no está nada mal
Finalmente se casaron el 26 de julio de ese año; en 1897 nació su hija Irene, a la que seguiría siete años más tarde otra niña, Eva.

Marie Curie con sus hijas Eve e Irene.

MARIE DESCUBRE LO QUE AHORA SE LE CONOCE POR " POLONIO".

Tras el nacimiento de su primera hija, Marie Curie se propuso realizar una tesis doctoral, hecho insólito por aquel entonces tratándose de una mujer. El descubrimiento por Röntgen de los rayos X en 1895 y la observación realizada en 1896 por Henri Becquerel de que las sales de uranio, aun protegidas de la luz, emitían rayos que, como los rayos X, penetraban la materia, la decidieron a investigar en su tesis la procedencia de aquella energía que el compuesto de uranio empleaba en oscurecer las emulsiones fotográficas a través incluso de protecciones metálicas. El tema poseía la ventaja de ser un terreno todavía virgen en la investigación científica.

Marie con una de sus hijas.

Con la ayuda de su marido, Marie Curie procedió a tratar químicamente la pecblenda hasta obtener un producto que resultó trescientas treinta veces más activo que el uranio: en julio de 1898 el matrimonio comunicó sus resultados a la Academia de las Ciencias proponiendo el nombre de «polonio» para el nuevo elemento. Polonio se lo pone recordando su tierra Polonia.

Diploma compartido del Nobel en  1903.

PREMIO NOBEL  DE FISICA

El reconocimiento científico llegó en 1903 con la concesión de la medalla Davy de la Royal Society y del Premio Nobel de Física, que compartieron con Becquerel. Los Curie no acudieron personalmente a recogerlo a Estocolmo debido a que su salud, en el caso de Marie, se había visto afectada además por la pérdida de un hijo nacido prematuramente.
Éste se vio agravado por las dolencias derivadas de la exposición a la radiactividad, cuyas consecuencias ignoraban. La radiactividad les produjo lesiones visibles en las manos, y sería en último término la causante de la leucemia a consecuencia de la cual murió Marie Curie.


LA FAMA.

Los efectos de la recepción del Nobel resultaron abrumadores para los Curie, que se vieron convertidos en foco de la atención pública por las expectativas despertadas por los fenómenos radiactivos. Con todo le valieron a Pierre la creación en 1904 de una cátedra específica para él, dotada de un laboratorio del que Marie se haría cargo.

Pierre sufre un accidente.

En 1906 Pierre Curie murió trágicamente en París atropellado por un carruaje; el suceso transformó a Marie en una persona distante hasta de sus amigos (pero no de sus hijas), aunque prosiguió su trabajo y sucedió a su marido en la cátedra que sólo había podido ocupar durante año y medio, convirtiéndose de esta manera en la primera mujer de Francia que accedía a la enseñanza superior. En 1910 publicó el Tratado sobre la radiactividad y en 1911 preparó un patrón internacional del radio que depositó en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París.

Diploma del Premio Nobel en Química. Fue otorgado a Marie Curie en el  año 1911.
 
 ESE MISMO AÑO RECIBE EL SEGUNDO PREMIO NOBEL EN ESTA OCASIÓN DE QUÍMICA.

Ese año recibió por segunda vez el Premio Nobel, en esta ocasión de química, por el descubrimiento del radio y del polonio; era la primera vez que un científico merecía por dos veces el galardón.
En la mayoría de países europeos se empezaron a crear institutos del radio, ante su plausible utilidad en la curación del cáncer.

Ambulancia Radiológica, conduce Marie Curie.

 Marie Curie. Durante la Primera Guerra Mundial creó, con la ayuda de donativos privados, un equipo de expertos en técnicas radiográficas y, con la colaboración de su hija Irene, puso en funcionamiento más de doscientos vehículos radiológicos; madre e hija se desplazaron hasta el frente para enseñar a los médicos los nuevos métodos y técnicas de la radiología.

Marie Curie en su viaje a Estados Unidos. Le acompañan sus hijas.

ESTADOS UNIDOS LE ACOMPAÑAN SUS  HIJAS.

En mayo de 1921 Marie Curie realizó, en compañía de sus hijas, una gira triunfal por Estados Unidos con objeto de recoger el gramo de radio (valorado por entonces en cien mil dólares) cuya adquisición había hecho posible la suscripción popular promovida por una periodista. A su regreso comenzaron a manifestarse en Marie los primeros síntomas de que padecía cataratas, y la sospecha de que las emanaciones de radio podían producir algo más que quemaduras en los dedos empezó a tomar cuerpo, pese a que la esperanza de que tuvieran un efecto permanente sobre las células cancerosas estaba entonces en su apogeo.

Lapida de Marie e Paris .

MUERTE DE MARIE CURIE.

En 1922 fue invitada a formar parte de la Comisión para la Cooperación Intelectual creada por la Sociedad de Naciones, de la que ocupó la vicepresidencia. En 1925 su hija Irene contrajo matrimonio con el físico francés Frédéric Joliot; ambos descubrieron en enero de 1934 la radiactividad artificial, descubrimiento por el que recibirían en 1935 el Premio Nobel de química, el tercero de los merecidos por la familia. Pocos meses después del descubrimiento, la salud de Marie Curie se deterioró definitivamente. Creyendo que se trataba de una inflamación de antiguas lesiones tuberculosas, fue conducida a un sanatorio en Sancellemoz; allí se le diagnosticó una anemia perniciosa, y falleció el 4 de julio de 1934.


Hoy en día sus restos junto con los de Pierre descansan en el panteón de hombres ilustres de París desde 1995.








Datos obtenidos.

Eva Curiel, escritora. hija del matrimonio ( Curiel).
La editorial Clavel Intelectual, publica epistolario que la científica mantuvo con sus hijas.

Las cartas que intercambiaron madre e hijas recogidas en este libro nos sumergen en su intimidad familiar y nos trasmiten los grandes y pequeños sucesos de su vida, hasta el fallecimiento de Marie.

Información recogida  de una biografía sobre la vida de Marie Curie, titulada  "Sklodowska Curie" de las autoras españolas Belén Yuste y Sonia L.Rivas-Caballero publicado en 2011 con motivo del centenario de la entrega del segundo Premio Nobel a Marie Curie.