MACHADO EN SORIA


Homenaje en Soria a Machado
MACHADO EN SU PRIMERA VISITA A SORIA, MAYO DEL 1907
Foto del matrimonio Machado










Homenaje a Jorge Manrrique, el Machado introspectivo se mezcla ya con un Machado descriptivo de estampas y tipos, filosófico y a la vez folklórico y humorístico.

HOMENAJE A JORGE MANRRIQUE, COPLAS... POR LA MUERTE DE DON GUIDO
Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dan!
Antonio Machado en una tertulia literaria 
Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.
Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo
y un maestro
en refrescar manzanilla.
Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.
Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a sus desvaríos.
Casa de Antonio Machado
Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.
Buen don Guido, ya eres ido
y para siempre jamás...
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?
¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?
Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!...
El acá
y el allá,
caballero,
se ve en tu rostro marchito,
Campanas que escuchaba Machado en Soria

lo infinito:
cero, cero.
¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!
¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!
el caballero andaluz.
Estatua de Leonor
Durante unos años, Machado, acrecenta y eleva su poesía hasta el nivel de Soledades, galerías y otros poemas
Cumplido los treinta años, por fin, en 1906 estimulado por sus amigos de la Institución, se dispone hacer oposiciones a cátedra de francés de Instituto, victorioso en la primavera de 1907, con 12.000 reales de sueldo anual, elige la vacante de Soria, donde hace su primer viaje en mayo para la toma de posesión, pero por estar el curso casi acabado, regresa a Madrid para volver de modo estable en septiembre
Soria, entonces, aunque con dignidad de capital de provincia, era un pueblecito de siete mil habitantes, con un par de cafés y tres círculos sociales de diverso nivel, Machado visitaba el Casino de Numancia, un día los contertulios le descubrieron alguna vinculación con la literatura
Antonio Machado, no ha dejado <versos, a la novia>, pero queda alguna huella del cortejamiento, por ejemplo, En tren, de Campos de Castilla, bajo el titulo de Soledades y con el lema Ofelia, vete a un convento.

SOLEDADES, OFELIA VETE A UN CONVENTO 
Hoy he visto a una monjita
tan bonita!,
con esa expresión serena
que a la pena
da una esperanza infinita.
Yo pensaba: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres
ser madre de pecadores.
Más tú eres
maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
bajo tus cofias de lino.

Tus mejillas
-esas rosas amarillas-
fueron rosadas, y luego,
ardió en tus entrañas fuego,
y te abrazaste a la cruz
y ya eres luz, solo luz,

¡ Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncella,
en un convento a encerrarse!…
Y la niña que yo quiero
¡ay!, preferirá casarse
con un mocito barbero
Otro gran poema de la contemplación luminosa, bella en su mirada amorosa,.
Y la visión se hace aún más cordial cuando lleva el color del amor -acaso la única pudorosa alusión del poeta a su idilio con Leonor

CAMPOS DE CASTILLA
He vuelto a ver los álamos dorados
álamos del camino en la ribera
Olmo
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria ?barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra?.

Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!
Leonor y Antonio Machado
CAMPOS DE CASTILLA
¡Soria fría, Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!

¡Muerta ciudad de señores
soldados o cazadores;
de portales con escudos
de cien linajes hidalgos,
y de famélicos galgos,
de galgos flacos y agudos,
que pululan
por las sórdidas callejas,
y a la medianoche ululan,
cuando graznan las cornejas!



El poeta, dejando atrás su romanticismo, ha salido a la realidad exterior de una tierra, ademas que para el se ha hecho persona y amor en su mujer, en una casi niña, inocente como la tierra misma
CAMPOS DE CASTILLA
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

Placa del instituto en Soria 
¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita.
Me habéis llegado al alma,

¿o acaso estabais en el fondo de ella?



GUITARRA DEL MESÓN 
Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quien llega y tañe
las empolvadas cuerdas.
Guitarra del mesón de los caminos,
no fuiste nunca, ni serás, poeta.
Tú eres alma que dice su armonía
solitaria a las almas pasajeras...
Y siempre que te escucha el caminante
sueña escuchar un aire de su tierra.

CAMPOS DE SORIA
¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! Bajo la luna
¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita.
Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?

Soria paisaje   
POEMA PARÁBOLAS 
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó


QUE ES UN CAMINO PARA MACHADO

Pertenece a poemas "Campos de Castilla" publicados en 1912, los escribió en la etapa que pasó en Soria.
Cuando dice "caminante, son tus huellas el camino y nada más” es probablemente una convicción de que solo le importa lo que vive y se vive si se decide andar el camino, lo imaginado o deseado no importa.

El camino lo utiliza en varios poemas, por un lado el camino como la senda de la vida, por el otro el camino como lugar de esparcimiento viendo la naturaleza y el paisaje.
A UN OLMO SECO
Al olmo viejo, hendido por el rayo 
y en su mitad podrido, 
con las lluvias de abril y el sol de mayo, 
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina 
que lame el Duero! Un musgo amarillento 
le mancha la corteza blanquecina  
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores 
que guardan el camino y la ribera, 
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera 
va trepando por él, y en sus entrañas 
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana, 
lanza de carro o yugo de carreta; 
antes que rojo en el hogar, mañana, 
ardas en alguna mísera caseta, 
al borde de un camino; 
antes que te descuaje un torbellino 
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje 
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera 
la gracia de tu rama verdecida. 

Mi corazón espera 
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera.


CAMINOS
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgende un alba en primavera.
¡Era tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza: ¡quién sabe
lo que se traga la tierra.


LA MUERTE RONDA MI CALLE
La muerte ronda mi calle
Llamará.
¡Ay, lo que yo más adoro
se lo tiene que llevar!
La muerte llama a mi puerta.
Quiere entrar
¡Ay! Señor, si me la llevas
ya no te vuelvo a rezar.
¡Ay!, mi corazón se rompe
de dolor
¿Es verdad que la quitas?
no la quites , Señor

UNA MAÑANA
Una mañana dorada
de un día de primavera
vi sentada la muerte en su cabecera.
Quiero amarte y sólo puedo
blasfemar y aborrecer,
mátame la fe del miedo del poder

YO BUSCABA A DIOS UN DÍA
Yo buscaba a Dios un día.
¿Dónde estás que no te veo?
Era una voz que decía: Creo.
Tengo en mi pecho clavado
Un dardo tuyo, Señor
Me heriste y he blasfemado
Por amor 

SEÑOR ME ARRANCASTE LO QUE MAS QUERÍA
¡Señor!, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
Casa de la familia Machado Soria
UNA NOCHE DE VERANO
Una noche de verano
Estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa
La muerte en mi casa entro
se fue acercando a su lecho
ni siquiera me miro
con los dedos muy finos
algo muy tenue rompió
Silenciosa y sin mirarme
La muerte otra vez paso
delante de mi
¿que has hecho?
La muerte no respondió
mi niña quedo tranquila 
dolido mi corazón
¡Ay! Que lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos
Soria en la mente de Machado
Cargamos la mochila, hacemos camino al andar, pero en la mente nos
llevamos la senda “Machadiana” que Soria nos brinda.
Caminante no hay camino, la senda de Soria la volveré a visitar.

MACHADO EN MADRID

La familia Machado, Antonio, su madre, Manuel, las sobrinas y la abuela Cipriana

Poesias Completas
PROVERBIOS Y CANTARES
Todo hombre tiene dos
batallas que pelear:
en sueños lucha con Dios;
y despierto, con el mar

Anoche soñé que oía
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!


DABA EL RELOJ LAS DOCE... Y ERAN DOCE
Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...
- ¡Mi hora! ...-grité. El silencio
me respondió:-No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.


Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja,
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera. 








Machado Núñez, abuelo de Antonio Machado
A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,

iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.


Después, se escuchó el acento 
de un ocultó ruiseñor. 
Quebró una racha de viento 
la curva del surtidor.

Y una dulce melodía 
vagó por todo el jardín: 
entre los mirtos tañía 
un músico su violín.

Era un acorde lamento 
de juventud y de amor 
para la luna y el viento, 
el agua y el ruiseñor.

«El jardín tiene una fuente 
y la fuente una quimera...» 
Sello de Antonio Machado
Cantaba una voz doliente, 
alma de la primavera.

Calló la voz y el violín 
apagó su melodía. 
Quedó la melancolía 
vagando por el jardín. 
Sólo la fuente se oía. 

Francisco Giner de los Ríos
COMO SE FUE EL MAESTRO

la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió?... Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!
Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
...¡Oh, sí!, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas...
Antonio Machado
Antonio pensó en emigrar a Guatemala, pero embarcó su hermano Joaquín cuyo regreso, en 1902, inspiró el poema "El viajero".

EL VIAJERO
He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.
Los hermanos Machado, Antonio y Manuel
Manuel, Margarita Xigur y Antonio

Los hermanos Machado en un acontecimiento literario












Con los años, Machado no dejará de crecer su energía, uno de los aspectos del persistente modernismo de su verso, hasta el fin de su vida.


LA CRISIS DE LA SINCERIDAD, ¡OH! DIME, NOCHE AMIGA...
¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja,
que me traes el retablo de mis sueños
siempre desierto y desolado, y solo
con mi fantasma dentro,
mi pobre sombra triste
sobre la estepa y bajo el sol de fuego,
o soñando amarguras
en las voces de todos los misterios,
dime, si sabes, vieja amada, dime
si son mías las lágrimas que vierto.
Me respondió la noche:
—Jamás me revelaste tu secreto.
Yo nunca supe, amado,
sí eras tú ese fantasma de tu sueño,
ni averigüé si era su voz la tuya
o era la voz de un histrión grotesco.


Dije a la noche: —Amada mentirosa,
tú sabes mi secreto;
tú has visto la honda gruta
donde fabrica su cristal mi sueño,

y sabes que mis lágrimas son. mías,
y sabes mi dolor, mi dolor viejo.


—¡Oh! Yo no sé—dijo la noche—, amado,
yo no sé tu secreto,
aunque he visto vagar ese que dices
desolado fantasma por tu sueño.


Yo me asomo a las almas cuando lloran
y escucho su hondo rezo,
humilde y solitario,
ese que llamas el salmo verdadero;
pero en las hondas bóvedas del alma
no sé si el llanto es una voz o un eco.


Para escuchar tu queja de tus labios
yo te busqué en tu sueño,
y allí te vi vagando en un borroso
laberinto de espejos.

El poema tiene cierta estructura dramática: es un diálogo entre el poeta y la noche, (la noche) sirve al poeta para poder hablar en su intimidad más profunda.
El poeta se dirige a La Noche porque quiere conocerse a sí mismo
La Noche le responde que no lo sabe.


Las moscas, cuyo sencillo humor, de tono casi periodístico, de emotiva originalidad.

LAS MOSCAS
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas;
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.


¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,

viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
La clase
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!


Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela


—que todo es volar—, sonoras,
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,


de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada;


de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado


sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.


Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,

vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.










MACHADO EN SEVILLA

Palacio de las Dueñas en Sevilla donde nació Antonio Machado
El 26 de julio nació en Sevilla Antonio Machado, segundo hijo de la familia.

Demófilo, padre de Antonio Machado fue recopilador de letras de cantes

RECUERDO DEL PADRE EN SEVILLA
Esta luz de Sevilla....Es el palacio
donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre en su despacho. La alta frente,
la breve mosca y el bigote lacio

RETRATO
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla:
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
- ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
mas recibí la flecha que me asigno Cupido.
Y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas de nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
- quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía

Y al cabo, nada os debo; debeisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
desnudo, como los hijos de la mar

ANTONIO MACHADO ÁLVAREZ, PADRE DEL POETA, EN SUS RECOPILACIONES ES CONOCIDO COMO “DEMÓFILO”, SEUDÓNIMO CON EL QUE FIRMABA 
Licenciado en derecho y en letras, funda la revista El Folklore Andaluz, autor de obras tales como Colección de Cantes Flamencos (1881) y numerosas obras y artículos, firmados con el seudónimo de “Demófilo”, “Ami hijo”, es una respuesta a su hijo Manuel cuando éste le pregunta infantilmente los motivos de su aversión anti eclesiástica. El Sínodo Diocesano de Sevilla y Jaén llegaron a declarar excomulgados no ya a Machado Álvarez, sino a los lectores de sus artículos

Galería de Palacio
En el libro Juan de Mairena (XLVI OPP, 508) Antonio Machado decía cómo sus padres se conocieron una tarde en que unos delfines remontaron el Guadalquivir atrayendo a toda la ciudad a verlos. 

ANOCHE CUANDO DORMÍA 
Anoche cuando dormía 
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
Palacio de las Dueñas
Ana Ruiz, hija de un confitero de Triana y aficionada a la pintura, se casó con Antonio Machado Álvarez en 1874, instalándose el matrimonio en una de las viviendas en que se había dividido el Palacio de las Dueñas, propiedad del Duque de Alba. El Duque encomendó a Machado Álvarez, padre de Antonio, la administración de aquellas viviendas, pero como éste tenía interés en la política, dejó la educación de sus hijos a cargo del abuelo Machado Núñez

HE ANDADO MUCHOS CAMINOS


He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.


En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.


Mala gente que camina
y va apestando la tierra…
Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.


Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,


y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.


Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Los Machados Ruiz son Manuel (1874), Antonio (1875), José el dibujante (1879), Joaquín el indiano y Francisco funcionario de prisiones y autor de cuplets (1884). Cuando el abuelo fue trasladado a Madrid todos fueron con él.

PEGASOS, LINDOS PEGASOS
, CABALLITO DE MADERA
Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.


En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.


¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!


UNA VISITA A SEVILLA
Patio de las Dueñas
El limonero lánguido suspende
una pálida rama polvorienta,
sobre el encanto de la fuente limpia,
y allá en el fondo sueñan
los frutos de oro...
Es una tarde clara,
casi de primavera,
tibia tarde de marzo,
que el hálito de abril cercano lleva;
y estoy solo, en el patio silencioso,
buscando una ilusión cándida y vieja:
alguna sombra sobre el blanco muro,
algún recuerdo, en el pretil de piedra
de la fuente dormido, o, en el aire,
algún vagar de túnica ligera.
En el ambiente de la tarde flota 
ese aroma de ausencia,
que dice al alma luminosa: nunca,
y al corazón: espera. 




Francisco Machado con sus hijas en Semana Santa
¿QUIEN ME PRESTA UNA ESCALERA
PARA SUBIR AL MADERO,
PARA QUITARLE LOS CLAVOS
A JESÚS EL NAZARENO?
Saeta popular
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Galería del Palacio
En 1893 el abuelo Machado Núñez muere.


AMADA, EL AURA DICE
Amada, el aura dice 
tu pura veste blanca...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!
El viento me ha traído
tu nombre en la mañana
el eco de tus pasos
repite la montaña...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!
En las sombrías torres
repican las campanas...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!
Los golpes del martillo
dicen la negra caja;
y el sitio de la fosa,
los golpes de la azada...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!
Amada, el aura dice 
tu pura veste blanca...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!
El viento me ha traído
tu nombre en la mañana
el eco de tus pasos
repite la montaña...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!
En las sombrías torres
repican las campanas...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

Los golpes del martillo
dicen la negra caja;
y el sitio de la fosa,
los golpes de la azada...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!


   RECUERDO INFANTIL
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón»

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.