ARTES Y COSTUMBRES EN LOS PUEBLOS DE MÁGINA

Al fondo la calle del Cerrillo,  Jimena Jaén.  foto de don Calixto Torres.
Al concluir la guerra de España 1939, muchos pueblos coinciden y dicen, que los primeros años de posguerra fueron incluso peores que la misma guerra.
¿Donde va todo esto?
Es un espacio donde intento publicar todo aquello que tiene que ver con nuestro pueblo y nuestra gente.


En este intento, procuro que no se pierdan nuestras costumbres nuestras tradiciones. Con cierto afán de que los jóvenes conozcan lo que vivieron sus padres y abuelos, como eran los Juegos en la infancia, los Comercios, los Oficios, las Fiestas, los Actos Religiosos, los Casamientos, las Pidurias, los Duelos, las Verbenas, la Navidad, la Semana Santa, los Vecinos, el Vocabulario y de mas cosas que irán surgiendo en mi memoria.

La Imprenta y al fondo el paseo Jimena Jaén. foto de don Calixto Torres.
Los primeros años de la posguerra fueron los peores ya que no había nada para comer, los campos estaban destrozados, fueron años muy difíciles y España no se recuperó hasta veinte años después.
Los años 1940 a 1960 la gente pasaba hambre no había comida. Ante la escasez de lentejas y otros productos, se echaban algarrobas en vinagre para que no criaran “gorgojos” y luego se comían como lentejas. 

Calle empedrada, a  si eran las calles en los años 1940.  
Los fumadores secaban las hojas de las patatas, las trituraban y luego se las fumaban. Hasta que llegó el tabaco de liar llamado “cuarterón” que lo metían en una petaca y lo liaban con papel de fumar.

Tabaco llamado Cuarterón. era un tabaco de picadura para liar.
 Parte delantera del cuarterón.

Después de la guerra la Nación quedó empobrecida no había pan. La escasez de alimentos trajo el racionamiento y con ello el estraperlo, el tabaco también estuvo racionado.

Llegaron los ideales, estos más modernos.


Petaca. de mi padre.

Mechero de yesca.
Papel de fumar, era la marca más consumida en aquellos tiempos.
Don Pedro el practicante. calle empedrada de Jimena Jaén.
Pedro el practicante.
En el patio de su casa tostaban cebada, dejando un olor muy agradable en todo el paseo, la molía y su hijo el “Chico” la vendía en la tienda. Por entonces el café escaseaba y el mejor sustituto “puchero” de café de cebada. 

Don  José Gamez,  su esposa e hija Leonor
La cultura andaluza,  encuentra su más viva expresión en las tradiciones que aún perduran en sus innumerables manifestaciones. Unas y otras confluyen muy a menudo en torno a las tradiciones del pueblo.

Cola de Auxilio Social. año 1945.

Auxilio Social se instaló en el Sindicato, hoy (casitas del pilón) se encargaba de traer alimentos gratis, en el Sindicato se instaló una cocina, donde se cocinaban dichos alimentos, las señoritas piadosas repartían la comida, llegando la cola a Santa Lucia.
Cola para retirar alimentos.
A pesar de esta escasez la gente no perdían su alegría. La única forma de diversión eran las fiestas que se celebraban en distintas casas, en el salón de Juan Ramón Lanzas, en los casinos que en Jimena existieron dos, el Casino de los Señores y el Casino de los Mangueros, y en casa de Mejías, hoy El Mirador se proyectaba cine.

las colas en la capital era mas dura, acudían personas muy necesitadas.

Cartilla individual de racionamiento. 


En aquellos tiempos difíciles, la función del prestamista destrozó a familias enteras, pues si no devolvían el dinero en la fecha acordada, éste de intereses les cobraba el doble de lo prestado o se quedaba con las olivas, casas, huertas que eran lo que habían  puesto de fianza.





La Cartilla de Racionamiento.
Tenia cada familia derecho a 15 kilos al mes, había dos tipos de cartillas, una para la carne y otra para los demás alimentos. Cada persona tenia derecho a la semana 125 gramos de carne, un ¼ de aceite de oliva, equivalente a la “panilla”, 250 gramos de pan negro, 100 gramos de arroz, 100 gramos de lentejas. El racionamiento duró hasta 1953.
La mujer barriendo la era,  así juntaban el grano y luego lo envasaban en sacos.

En aquellos tiempos tan difíciles la colaboración de las mujeres eran muy importante, pues los precios de la cebada y el trigo no alcanzaban para pagar jornales, las mujeres aportaban su trabajo y a la hora de segar iban al compás de los hombres, algunas según comentaba mi abuela iban hasta por delante. En Jimena en los años 1950 había tierras de labor, cebada, trigo y garbanzos, las tierras se dividían, unos años se sembraba una parte quedando en calma la otra, estas tierras estaban por el paraje de la zarza, el esperón y otros parajes cerca de las Escuelas, estas tierras desaparecierón y en su lugar se han plantado olivas.
La mujeres segando.
El trabajo en la era.
Trabajaban de sol a sol y por la noche siempre quedaba una persona al cuidado del trigo, cebada o garbanzos, se turnaba la familia, la era no quedaba sola permaneciendo siempre una persona.
Atando gavillas de cebada para transportarlo a la era. 

Trillando, con la yunta de mulos.

El hombre trabajaba en el campo y en época de recolección trabajaba toda la familia. 
Ablentar la Parva. (seleccionar el grano),  Antiguamente en Jimena las eras estaban en la antigua Cooperativa, de aceite.
El baile y el cine eran las diversiones más comunes, otras de las cosas que hacían que los jóvenes se divirtieran, era juntarse en una casa y se echaban los “adagios”, esto consistía en que los jóvenes escribiesen en unos papeles el nombre de la joven que le gustaba, ellas hacían lo mismo y se introducía en dos bolsas o “talegas”, hacían corro y cada uno sacaba una papeleta y si no coincidía con los gustos de ambos las amigas y amigos se reían, así pasaban la tarde con un tueste (palomitas) que les hacia la señora de la casa. 



Años 1960, la gente emigra a la ciudad.

Los años de la emigración fueron duros, las familias se partían, unos para Francia, otros Alemania, los niños quedaban a cargo de los abuelos, algunas familias no podían regresar todos los años y cuando regresaban sus hijos no los conocían.
Los Muñoz Amezcua, llegaban a las ocho de la mañana y por la tarde a las cinco, cuando pasaba por tu puerta sabias la hora que era. no necesitábamos  reloj.

Los niños merendábamos cuando pasaban los coches de viajes. Si pedías la merienda te decía mamá, ¡no ha pasado la (sada)! los coches de viajeros.

La Sepulvedana siempre iba cargada hasta Madrid, 
Las maletas atadas con guitas,  otras con la misma correa de los pantalones del dueño, las cajas con alimentos del pueblo, también se veían gallinas atadas por las patas.
Familias despidiendo en Cadiz a sus familiares que iban América, a Venezuela, esto era todo un acontecimiento.
Para bajar a la estación de trenes de Jimena, Garciez. (Jaén) la viajera que iba a Ubeda no entraba siempre a la estación, dejaba a los viajeros a una distancia de trecientos metros, pues tenias que esperar al tren que venia de Jaén o de Almeria con dirección a Baeza, en Baeza trasbordo y tomar el tren a Madrid, Barcelona, Sevilla, Irun.
Los viajes eran muy largos, el transbordo y las esperas se hacían insoportables.


Las familias cogían sus bultos y caminaba a la estación.
esperando en la estación de ferrocarril de Jaén.


Locomotora entrando en Jaén años 1956.
La estación. Jimena Garciez.

 El vestíbulo de espera tenia una estufa de palos, tanto me acerqué que me quemé el vestido.

La forma de dar salida a la locomotora.

En los años 1960, salias de Madrid a las ocho de la tarde y llegabas a la estación de Jimena a las nueve de la mañana.
Los trenes se suministraban con carbón.
Los pasajeros iban previstos de comida y agua, recuerdo que cuando venia de Madrid a Jimena, en Santa Elena paraba el tren y subían vendedores con café y tortas, por cierto riquísimas.

Tren correo del año 1966,  Madrid  Almería.

El tren con las ventanillas abiertas, de vez en cuando los maquinistas soltaban carbonilla, te cegaban los ojos,  cuando te sonabas la nariz, era todo carbonilla.
A su paso por Despeñaperros
Los compartimentos eran de madera, algunas veces no tenias asiento, te tenias que sentar encima de la maleta o en el suelo, la noche se hacia larga.

Fin del trayecto.

Por fin llegamos, ahora que el traqueteo me había dejado dormida, el murmullo de los viajeros, diciendo llegamos a la estación y que me diera prisa pues en la estación de Jimena Garciez para poco.



 El coche de Fernado el Herrero, su hijo Juanito. en la plaza  con paisanos dispuestos a viajar.
Llegamos a la estación y comprobamos que el hijo de Fernando el Herrero nos estaba esperando.
Se acerca una pareja,  me saluda con asombro ¿pero tu también vienes a Jimena? No nos habíamos visto en el tren, a los tres nos recogió el taxis de Fernando el Herrero.

Jimena Jaén al fondo el valle del Guadalquivir.


Con la mochila a cuestas y con la alegría de llegar a mi pueblo, voy pensando caminante tu haces camino al andar, y al andar vuelves a pisar la senda que has dejado años atrás.

3 comentarios:

  1. Muy conseguido Maria Luisa, buen trabajo.
    Un abrazo y que no pare esa mochilera.

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  2. Nena no paras, tengo que decirte que cada dia te vas superando, me gusta y a continuar.

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